Mañana todo puede cambiar, puede ser diferente, puede ser un nuevo inicio o hasta el mismísimo final; no lo sabemos, no está en nosotros saberlo. Por eso hoy me pregunto: si mañana ya no pudiera hablar, ¿qué diría? Creo que hablo mucho y, a veces, digo poco. Me cuesta sincerarme cuando lo que tengo para decir no es bueno, aunque creo que hoy escribirlo —y algún día decirlo— me va a ayudar.
A veces es cansador tener un corazón como el mío. No porque sea "el" corazón, sino porque a veces (por no decir siempre) lo damos todo; porque creemos que todos merecen sentirse amados, valorados, elegidos, cuidados, ayudados y pensados por alguien más. Y, a veces, los que pensamos y seguimos esta ideología terminamos lastimados, cansados y decepcionados, porque la gente tiene miedo a salir lastimada, o quizá porque no les sale ser así, o ni siquiera lo intentaron.
Somos tildados como "intensos", y la verdad es que no hay nada más hermoso y difícil que ser intenso. Es raro no ser tibios en esta sociedad; es raro darlo todo sin pedir nada a cambio. Es rara la lealtad, el respeto; es rara la responsabilidad afectiva. Es rarísimo no pensar en uno antes que en el de al lado... Yo creo que todo esto no me define ni se asemeja a quien soy: soy de todo, menos tibia.
A veces me pregunto qué hay mal en mí: si me falta maldad, si me falta egoísmo, si me falta desinterés, si me falta centrarme solo en mí... Y después me da bronca pensar esto y dudar de quién soy y de si necesito más maldad, porque la realidad —por lo menos para mí— es que al mundo le falta bondad. Pero ser "signo de contradicción" es difícil, porque hay que tener una firmeza, una filosofía e ideología fuerte para que el mundo no te gane.
Me entristece esto, porque yo, que trato al otro bien y doy lo mejor de mí, termino siendo la más ignorada, recibiendo el mayor desinterés, siendo la lastimada y siendo la que, con la intensidad, el amor y la bondad, incomoda al otro.
Estoy dolida, sí, lo sé. Pero hay tanta gente que me hizo dudar de quién era y por qué era así, que yo daba mi vida por cada uno si era necesario y a ellos no les importó mi forma de amar, de ser, de relacionarme, ni mi sensibilidad. Me duele, pero no estoy arrepentida. Tuve que poner límites, pero no sirven, porque para ellos soy la equivocada, la rara. ¿Quién me lo explica? Hasta parece joda, hasta parece mentira.
Este escrito no va a ser dedicado para quien ama intensamente y se siente identificado sino para el otro, el que esta detras de nuestra herida, el que genera la duda.
Si mañana fuera el final, me iría con las manos vacías porque lo entregué todo, no hubo nada, ni mi propia herida, que me impido ser cada dia mejor y eso no es una derrota por no ser una copia mas en la sociedad, es una victoria por haber sido alguien diferente que marco la diferencia en las personas que conocio. Pero como mañana es un nuevo inicio, prometo algo: voy a seguir siendo bondad, pero voy a aprender a elegir mejor dónde sembrarla y depositarla para cuidar mas mi corazon y no salir tan lastimada. Voy a cuidar mi jardín para que no cualquiera venga a pisotear las flores que tanto me cuesta regar. Seguiré sin ser tibia, pero aprenderé a ser fuego que abriga a quien tiene frío, no que se consume para iluminar a quien tiene los ojos cerrados y prefiere el frio.
El minuto 77 lleva a tener un minuto 78
El partido no termina hasta el pitido final.
Veníamos perdiendo, ellos 2, nosotros 0. Faltaban 12 minutos para terminar el partido... Para los argentinos no solo se terminaba un partido durísimo, sino que se terminaba una ilusión que movía al país entero, un sueño grande, muy grande; pero, sobre todo, se terminaba el último baile de nuestro 10, Lionel Messi. Pero si hay algo que como argentinos no hacemos, es tirar la toalla. Con la cabeza un poco más abajo de como habíamos empezado el partido, el corazón en las manos, los nervios por la galaxia —ya no por las nubes ni el cielo— y con un sabor amargo porque podía ser el final, elegimos creer.
Algunos cambiaron de lugar donde estaban, otros congelaron a los jugadores suizos, otros prendieron velas y sahumerios, y otros tantos nos pusimos a rezar. Nos pusimos firmes, aunque con las piernas y el corazón temblando porque todo podía pasar... Nos quedamos a ver el partido porque, aunque "todo estaba perdido para Argentina", el sueño, la confianza en los jugadores y la esperanza nos hacían creer que ese no era el final.
Llegó el minuto 78. El vuelo de vuelta estaba casi que preparado, pero Lionel Messi dio un preciso y delicado pase, el Cuti Romero saltó (y un país saltó con él), metió un cabezazo y marcó el gol que nos hacía volver un poquito a la vida. Gritamos... gritamos con el corazón, con el alma y con la lucha de hacer nuestro sueño de ser bicampeones real. El marcador para la Argentina se abrió; la lucha de los 77 minutos anteriores había tenido su fruto. Pero la Argentina, cuando se trata de fútbol, sueña en grande y tiene el poder de hacer lo imposible, posible, así que pedimos y suplicamos que llegara ese gol de empate para seguir luchando y, por lo menos si caíamos, haberlo dado todo y un poco más...
"En la cancha se empieza a ver cómo presiona arriba Lautaro Martínez, muerde, gana una pelota dividida increíble sobre la línea de fondo... ¡Saca un centro llovido, un centro de puro corazón! Por detrás de todos, proyectándose al área como un guerrero, se eleva ¡ENZO FERNÁNDEZ! Mete un frentazo seco, violento, directo al suelo para que no llegue nadie. El arquero vuela, pero es inútil... ¡GOOOOL!" —relata en la tele. El reloj marca el minuto 90+2...
Ahí, en ese gol, la Argentina llora porque todo estaba perdido... pero la lucha, el aguante, el amor, el creer en lo imposible una vez más muestra que nada está decidido, nada en la vida está definido... No fue solo un partido de fútbol, fue una enseñanza de vida.
La vida no termina hasta que llega su último latido.
Quizá nos sentimos en el minuto 77 del partido de nuestra vida. Quizá creemos que la vida se nos va de las manos, que el amor no es para nosotros, que el fracaso es todo lo que nos espera, que los 12 minutos que quedan no pueden definir nada, que todo está perdido y que no hay forma de salir de ahí. Quizá no nos dan abasto los ojos de llorar, la garganta de gritar, el corazón de aguntar y la cabeza de sobrepasar; pero hoy, habiendo pasado por el minuto 77 de mi vida y habiendo querido parar la bocha completamente, te digo que el minuto 78 existe. Pero para que exista, hay que dejar que la bocha siga y pelear para que ese primer gol, esa bocanada de aire fresco, aparezca.
El minuto 78 de tu vida puede estar cerca, lo importante es que no dejes de luchar en el 77.
¡Vale la pena! Del 00:00 al pitido final, pero hay que jugar.
Y acordate: como en el fútbol el partido no termina hasta el último pitido, la vida no termina hasta el último latido.
Confiaste en un partido de un mundial... ¿por qué no confiás en el partido más importante? ¿Cuál? El partido que es tu vida.
El elefante que pisó tu pecho
De: El elefante que pisó tu pecho
Para: Brisa
Querida Brisa:
Soy aquella presión en el pecho que te acompañó por tanto tiempo; tu querido u odiado elefante que te aplastó y te quitó el aire ante el mínimo malestar.
Hoy me quiero quejar con vos porque me dejaste estar; hiciste que me convirtiera en tu compañero. Yo no había aparecido en tu vida para eso, sino más bien para que dejaras de ignorar lo que sentías: lo que te dolía, lo que te hacía mal. Aparecí para que pidieras ayuda, para que no te conformaras con el dolor ni lo hicieras parte tuyo.
Te estaba intentando proteger de todo lo que venía después. Vos y yo nos conocemos bien; o, mejor dicho, nos conocíamos. Creo, y espero, ya no conocerte más.
Deseo que, cuando vuelva a aparecer, me eches. Que no te acostumbres a mí, porque yo no tengo que acompañarte siempre; solo estoy cuando necesitás que alguien te haga ver que las cosas están mal.
Espero no volverte a cruzar.
— E.
Hoy el elefante se marchó. En su lugar encontré tranquilidad con lo que hacía, decía y vivía. Esa tranquilidad que antes buscaba en la muerte, hoy me la da la vida.
Mi querido elefante fue sacado de mi pecho por mis ganas de salir adelante. En su lugar encontré la certeza de que vivir es mucho más que esa sensación desesperante de querer respirar y sentir que los pulmones no se abren. Sé que aquel peso gigante hoy no lo carga mi pecho; se lo llevó un basurero gigante donde deposito aquello que intentó y creyó ganar la guerra constante entre mi corazón y mi mente.
Al final, descubrí quién de los dos era más grande.
Prefiero el cansancio de mis alas
Prefiero el cansancio de mis alas al peso muerto de mis cadenas.
Prefiero el dolor de los músculos que se exigen al máximo, al frío de mi cuerpo que me mantiene en un sitio que no pertenece por aferrarme aquello que aun me duele.
Prefiero tener todo un cielo que recorrer, inmenso y desafiante, y no tener que mirar la infinidad desde el suelo, como quien mira un milagro ajeno, sabiendo que sus pies están anclados y sus manos nada pueden hacer. No quiero ser un observador de la libertad, quiero ser su protagonista y quien grite su gran verdad.
Prefiero soltar aquello que ya tuvo el poder sobre mis días y mis noches, aquellas sombras que condicionaron mi historia y callaron mi verdad. Prefiero el vacío de soltar, a quedarme infinitamente cargando el peso de lo que fue; porque hay manos que se quedan pegadas al pasado solo por miedo a tener las palmas vacías otra vez.
Prefiero el cansancio de mis alas que el peso muerto de mis cadenas, esas que gobernaron mi historia, que escribieron mis capítulos con tinta de miedo, tristeza y bronca conforme iban pasando los años en mi corazon marcas iban dejando. Mi vida ya no es el eco de un mandato, sino el sonido de mi propio relato.
Prefiero cansarme de la infinidad, de buscar horizontes que nunca terminan, antes que conformarme con el techo bajo que siempre crei que era el punto maximo desde el cual al cielo yo admiraria. No acepto la medida que otros toman de mi altura; mi alcance no se mide en lo que ellos ven, sino en lo que yo me atrevo a buscar y volar entre los limites que me pusieron y donde yo quiero llegar.
Prefiero, sobre todas las cosas, un vuelo que me resulte agotador, que me queme el pecho y me exija hasta el último aliento, porque siempre, mil veces siempre, será mejor la fatiga de la cima que la seguridad asfixiante de lo conocido y retorcido que todos me han vendido. Prefiero morir de viento que vivir de encierro, porque en el cansancio de mi vuelo, finalmente, soy dueño de mi propio cielo.
No sabes lo lindo que es vivir y sentirse vivo
No sabes lo lindo que es vivir y sentirse vivo.
No puedo explicar la sensacion de sentarme a tomar unos mates, bien dulces como me gustan a mi, y sentirme en paz.
admirar al cielo por su libertad
ver los pajaros volar, a cualquier direccion sin mirar atras
pasear con el auto, con la venta baja y que que te pegue la brisa en la cara.
Comer y disfrutar.
reirte a carcajadas ruidosas con tu amiga casi hermana
charlar, de la vida, del futuro, del pasado y mientras tanto disfrutar la compañia de con quienes estas viviendo el presente.
y como te explico que hoy despues de perderlo todo no hay algo que no disfrute.
el abrazo de mama
agarrarme de la mano con papa
molestar a esa hermana que no te banca mas
peleaarte con esa hermana que tiene a la razon agarrada de la palma sin soltar
existir y solo existir con aquellos que amas.
Esto se trata de disfrutar lo simple porque es ahi donde se te va la vida.
La vida es hoy
La vida es hoy porque nadie tiene seguro un mañana. Nadie sabe cual es su ultimo dia en la tierra o cuando llegara un momento que sea de despedida y no te des cuenta porque es ordinario y no le damos el valor para que sea especial.
La vida es hoy, es ahora. La vida consta de todos los momentos no solo de los buenos o muy malos. Todos hasta los mas aburridos y rutinarios forman parte de tu historia, de tu vida. Hoy este escrito se hace parte de tu vida porque te paraste a leerlo y quizas mas de una vez y ocupaste tu tiempo en el.
La vida es hoy, es ahora. La vida is ahora no mañana, pasado mañana o dentro de 10 años. Hoy estas viviendo un millon de cosas aunque te parezca un dia de rutina. Hoy estas viviendo una primera vez, como asi tambien una ultima vez y a su vez un momento que nunca mas va a regresar.
Hoy te pregunto y me pregunto: ¿qué estas haciendo con tu vida HOY?
Te invito a reflexionar sobre esto y si tenes que abrazar a alguien porque hace mucho no lo haces, lo hagas. Si tenes que pedir perdon tambien hacelo, mañana puede ser muy tarde. Y si tenes miedo a vivir la vida, srrisgate a vivirla y que salga todo como tenga que salir.
Carta a mi Argentina
Querida Argentina, hoy a vos te hablo…
Soy Brisa, una simple ciudadana que quiere que la escuches porque te ama. Te ama, pero muchas veces siente dolor por vos, por lo que te pasa.
En cuestión de días, a cada argentino nos convoca la pasión del fútbol: de alentarte, de estar pase lo que pase, de sufrirte, pero de bancarte a partes iguales… Lástima que todo eso dure 60 días y haya que esperar 1460 para la emoción de otros 60 días; mientras tanto, el reloj continúa andando sin que nadie sea consciente de todo lo que en ese tiempo se pierde.
Es cuestión de 11 tipos defendiendo la pelota contra el mundo lo que nos infla el pecho, lo que nos lleva a usar la bandera en la cara, en la ropa, en el alma. El fútbol pareciera ser nuestro mayor orgullo y, aunque sí, en el fútbol somos grandes y esos 11 tipos hace 1460 días nos dieron un respiro de la realidad en la que vivimos —empujándonos para adelante, haciendo que todos, por difícil o por imposible que suene, tirásemos para un mismo lado por una vez, sin una grieta, sin una competición, sin querer pasar por arriba al otro, sin ir contra el otro sino con el otro…—, por eufórico que suene, por lindo que sea, no aprendemos más. Porque, como dije antes, solo nos dura 60 días, y mientras tanto los otros 1460 nos matamos entre nosotros sin entender que juntos somos la Argentina, no separados y yendo todos para cualquier lado.
Pero esto que nombré recién ya todos lo sabemos, queramos o no verlo. Hoy, con la esperanza de que alguien me escuche y sea con mi voz o la de otro, el país escuche también…
Querida Argentina, te pido que te pongas las pilas:
- Todos los días en tu territorio pasan atrocidades que en el momento impactan, pero quedan en el olvido meses atrás por una nueva desgracia. ¡Por favor, BASTA de todo esto!
- Basta de olvidarte de quienes murieron antes de tiempo o por desgraciados que decidieron ponerle freno a la vida de alguien y de toda su gente.
- Basta de ver a la pobreza como algo de todos los días.
- Basta de acostumbrarnos a los robos y a que los ladrones estén afuera haciendo una vida mejor que quienes son dignos de tenerla.
- Basta de tomar las desgracias de las personas como un caso, como una estadística, como algo lamentable de rutina.
- Basta de conformarnos con este estilo de vida.
Querida Argentina, te pido que nos pongamos de acuerdo, que tiremos todos para un lado. Que hagamos justicia por todos aquellos que nos han sido arrebatados, por todas las familias que fueron noticia pero nadie les dio contención después de que dejaron de ser noticia. Justicia por quienes fueron asesinados y su nombre quedó en un expediente sin arreglar, sin una condena. Justicia para este país, que hay pocos justos y ellos son los que sufren.
Les pido unidad, porque juntos somos país y juntos lo sacamos adelante. Que el odio no nos gane, que la maldad no gane, que el rechazo no gane, que la indiferencia no gane, que la desigualdad no gane, que la muerte spiritual no gane, que el mal no gane... Luchemos juntos, luchemos todos. No puede ser que gritemos más fuerte un gol que una injusticia.
Les pido pasión por su trabajo y por el trabajo del otro.
Les pido ganas de salir adelante y fortaleza para no caernos al primer problema.
Les pido aguante en las buenas y en las malas. Hoy estamos como si Brasil nos estuviera ganando por goleada y nadie alienta: solo silban y tiran abajo lo que está bueno, lo que está bien.
Les pido orgullo ¡porque el país que tenemos! ¡Tenemos mucho y vemos poco esas cosas! Sos un país enorme con una mentalidad chica, y por eso no conquistamos el mundo; porque con la pasión, la fuerza y el amor que tenemos, seríamos del mundo el número uno, superando al primero.
Les pido amor porque sin amor el mundo no se mueve y, aunque está difícil la cosa, ¡Argentina sigue siendo hermosa!
Les pido a todos que luchemos juntos y que vayamos todos como hermanos, ¡como argentinos! Si separados podemos hacer grandes cosas, ¡imagínense juntos! Argentina se saca adelante con la ayuda de todos los argentinos, no con unos pocos.
Amar a la Argentina no es alentar 60 días y el resto hundirla: es estar en las buenas y en las malas, ¡mucho más! ¡Dejemos de quejarnos y actuemos! Generemos el cambio, no nos quedemos esperando a que se genere solo, porque no va a pasar. No sirve de nada vivir el himno en un partido de fútbol si en la vida no lo respetamos y lo pasamos por arriba.
Si no querés amar a la Argentina, entonces no seas hipócrita y no uses sus colores nunca. No es fácil, nadie dijo que lo iba a ser. participatory. Pero si nuestro sueño es que Argentina sea grande y sea mejor... ¡para que cambie hay que luchar, no solo hablar y quejarse!
¡AGUANTE CORAZÓN, AGUANTE!
¡Dale, Argentina! ¡Dale, argentinos!
ARGENTINA, TE AMO Y TE ELIJO EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS, MUCHO MÁS.
Conformarse con las sobras
Conformarse con las sobras de una vida que otros diseñaron para vos es habitar una casa de espejos donde en ninguna imagen te encontras a vos. Es aceptar el banquete de las migajas del que amas y no te ama, creyendo que el hambre de tu espíritu es un error, cuando en realidad es tu busqueda en quien sacearte lo que esta mal.
Es permitir que el miedo elija tus pasos, entregándole las llaves de tu camino a un guía ciego que solo sabe retroceder y odiarte a cada paso.
Cada paso que el miedo decide es un horizonte que se apaga, una vereda que se estrecha y un desierto que crece bajo tus pies donde todo es mentira pero vos al miedo todo le crees.
Y es dejar que el silencio guarde tus verdades, convirtiendo tu voz en una tumba de secretos de la que nadie sabe y tus sueños en naufragios sin puerto a tu alrededor aunque si serias realmente vos, un puerto abierto esperandote siempre esta . Ese silencio no es paz; es la mordaza de una historia que te pertenece, pero que se narra en un idioma que no sabés hablar porque te perdiste tanto que nisiquera sabes quien sos y porque cuando te nombran no te reconoces.
Por eso, prefiero la herida abierta de quien intenta saltar, al pecho intacto de quien nunca se atrevió a respirar. Porque al final del día, las sobras ajenas nunca podrán saciar a un alma que nació para devorarse el cielo entero hasta pertenecer a la eternidad.